Considero que luego no hubo un punto de inflexión gradual; fue mas bien algo brusco, si bien logro ver pautas de cambio entre mi primera infancia y el resto de mi crecimiento.
La edad escolar me alcanzo de cierta manera distante. Prácticamente mi salud algo endeble me mantenía alejado de la mayoría de las actividades grupales y de todas maneras yo mismo miraba a los demás niños con cierta extrañeza: no entendía la lógica o la coherencia en como actuaban. Descubrir que no la había o si la había se resumía a cosas como "es divertido tal o cual cosa" me llenó de espanto. Mi primer contacto con la sociedad fuera de mi familia, en tal caso, no fue de los mejores.
Luego padecí la indiferencia, el rechazo o incluso la agresión directa, típica manifestación ante aquello que es diferente o simplemente actúa de manera contraria a la corriente general.
Me volví mas retraído y seguí ahondando en mi mismo. Me sumergí en el mundo de las ciencias, en la historia de
Era como si hubiera olvidado los sueños, mis compañeros secretos y sus calidas voces, como si una nube hubiera ocultado al sol y lo hubiera borrado de mi memoria.
El tiempo siguió pasando. Y en ese momento cuando la infancia comienza a retirarse y la juventud comienza a despuntar, algo ocurrió...
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