Aun ahora, luego de tanto tiempo y pesar de haberlo comprobado tantas veces, evoco esa noche y me turbo, pues no se cuanto ocurrió realmente, cuanto fue interno y cuanto externo… Mas, bien mirado, es lo mismo lo uno y lo otro.
Tal vez por que había sido un niño solitario desde que lo recordaba, tal vez por que estaba vació de la alegría que suele llenar a los niños a esa edad y estaba demasiado sumergido en mis pensamientos, la aparición, el resplandor mismo del primer amor me dejo ciego… Pero como aquello a lo que uno se aferra y se desvanece entre las impotentes manos como las mismas arenas del tiempo se nos escurre entre los dedos, así la perdí a ella y a su recuerdo.
Impotente y ciego a cualquiera otra cosa que no fuera mi propia pena, descreí de todo lo que me había guiado hasta ese momento. Cerré mis ojos ante la ciencia, ante la esperanza y ante la dignidad con que había vivido cada día. Le di la espalda a la Luz y me sumergí en el sendero que corre en sentido opuesto.
En un ritual descrito en el infame Malleus Maleficarum, encontré lo que buscaba. Y en una salvaje noche de invierno, estando solo en el hogar que me vio crecer, realice una invocación. Un llamado con fuego y sangre, en medio de la oscuridad y cuando la tormenta que azotaba los cielos se hacia mas intensa. Un llamado de deseo y ambición, de ansias de poder y de olvido, a cualquier precio…
Y en medio de esa tempestad que sacudía el cielo y que encontraba eco en mi atormentada alma, cuando la sangre me ardía en las venas y una sensación de inminencia me anegaba por completo, una presencia acudió ante mi llamado y ante mi puerta.
Era una figura alta, como de hombre, mas no era un hombre. Era solo una silueta que recordaba vagamente a la de un hombre adulto y parecía cubrirse con un manto de sombras, como si hubiera contemplado su aura y esta fuera tan negra como pudiera imaginarse a tal oscuridad.
Y no me hablo, pero sentía lo que quería transmitirme y yo lo comprendía. Me mostró las alturas a las que podía llegar, el dominio que alcanzaría a poseer, la gloria que obtendría, si renegaba de la Luz y lo adoraba. Y estaba tan cansado de padecer, tan cansado de ver como los esfuerzos que veía se volvían cenizas y hiel, durante un largo, largo segundo dudé…
Y en ese momento, como si fuera un sonido lejano, como un murmullo apenas audible, pero que iba ganando profundidad y volumen, escuche voces. Eran gritos, llantos, aullidos de puro terror. Y sentí cada uno como si fuera mío y cada lamento me atravesó el alma, una y otra y otra vez. Y supe entonces, mas allá de toda duda, que había sido advertido del precio que habría de pagar, de aceptar la propuesta que me había sido hecha.
Y en ese momento, abrazando a la Luz con toda mi alma, me negué.
La figura se alzo ante mis ojos, terrible y mas oscura que nunca, llena de ira y del odio mas hiriente. Sentí esos sentimientos golpearme sin la menor piedad y empecé a hundirme en una lóbrega inconsciencia, como si su Voluntad me estuviera aplastando y comprimiéndome mas y mas en un rincón de mi interior. Y supe entonces también, sin la menor duda, que cuando quedara inconsciente moriría… o algo peor. Luche con todas mis fuerzas, pero tal vez estuviera ya vacío de toda fuerza o meramente ya no deseaba seguir adelante. Así que cerré los ojos y me deje llevar…
Y en ese momento, cuando ya había perdido toda esperanza y las tinieblas me devoraban, algo, que siempre había sentido en mi interior y detrás de cada pensamiento, algo que no tenia nombre pero cuya presencia invisible me había acompañado cada día y solo en ese momento lo había recordado, ese algo innominado, Despertó.
Y donde antes había dudas, ahora había comprensión. Donde antes había miedo, ahora había una plena confianza. Donde había oscuridad, ahora rebosaba Luz. Y donde había un sin numero de pequeños Yoes, ahora había un único y pleno Yo… y algo mas.
Y con los ojos llenos de lágrimas de pura alegría, abrí los ojos.
Y era tal mi Voluntad esa noche única, que mire a la presencia que había tratado de someterme y le ordene que se retirara y tuvo que hacerlo.
Caí entonces en un sueño profundo, preso de un enorme agotamiento general. Un sueño profundo que duro toda esa noche. Un sueño que me llevo a otro tiempo y a otro lugar, cuando yo vestía otras vestiduras y llevaba otro cuerpo, cuando el sol brillaba de otra manera y las estrellas mismas eran diferentes. Una vida en otro tiempo, olvidada casi por completo de la memoria de la Humanidad, pero este fue el comienzo del siguiente Ciclo…
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