Habla Areilis ( I )

Publicado por Aan'allein

Orígenes…

Cuenta nuestra Tradición que en el comienzo de nuestra historia el mundo había quedado vacío tras la partida de la Humanidad que precedió a la nuestra y llegado el tiempo y las condiciones requeridas, surgió una nueva Humanidad, dotada de Dones diferentes a los de sus predecesores. Pero en un comienzo esta nueva raza vivió en la oscuridad y en la ignorancia más absoluta, como si aun fuesen los animales de los cuales habían derivado…

La fisonomía del mundo en aquel tiempo era muy diferente a la presente: aun la mayor parte de las tierras emergidas se encontraban cubiertas por el hielo de la Era Glacial y existían una variedad de costas e islas donde ahora solo se encuentra el vasto océano. Una isla se levantaba en medio del océano. De costas suaves e interior montañoso, cubierta de bosques en toda su extensión, estaba amparada de los fríos vientos del norte por una peculiaridad de las corrientes marinas, de modo que su clima era suave y templado. Allí habitaba un pueblo fuerte y tenaz, que lentamente progresó sobre la oscuridad del origen.

Un día recibieron a un visitante. Había llegado en medio de la noche, envuelto en una gran luz y si bien parecía y se vestía como un hombre, era evidente que no era como ellos. Mas alto, de facciones finas y dotado de una mirada clara y potente, parecía venir de muy lejos y los isleños pensaron en verdad en un primer momento que había venido de mas allá del Mar, pues se creía que había toda clase de seres extraños fuera de la isla.

El visitante, que los isleños llamaron Gander, se estableció en la isla y prontamente se dedicó a instruirlos en toda clase de rudimentos de artes y ciencias. Así fue como el pueblo comenzó a elevarse de la sima en la cual se encontraba y Gander fue amado por ellos. Pero una sombra de pesar parecía cubrir siempre su rostro, como si anhelara algo que no podía alcanzar.

Pasaron los años y estos no parecían tocar a Gander. Con el tiempo, los hijos de los hijos de aquellos que habían recibido al visitante lo eligieron su Rey, el primero que la Humanidad conocía y este fundó una ciudad a su gusto, en las laderas de las montañas, al sur de la isla.

Llamó a esta ciudad Amentah, el Corazon Primogenito de la Luz.

Cuenta nuestra Tradición que Gander se dio cuenta que necesitaría por fuerza que hubiera quienes continuaran su obra, pero que su pueblo no aceptaría a nadie que no estuviera ligado a él. Más Gander, por su propio y misterioso origen, no podía dejar descendencia entre los Hijos del Mar de la misma manera que no podía evitar que los años no lo tocaran. Elevó su ruego al Poder de los Cielos y este le concedió su pedido, mas por esto hubo de renunciar Gander a su inmortalidad. Pero aceptó gustoso, pues se sentía cansado de la vida y ansiaba un pronto retorno a los reinos sutiles donde moraba su espíritu.

Tuvo dos hijos, hermanos gemelos; desde entonces el emblema de los gemelos, las Dos Columnas, aparece en todos los rincones del mundo. Esteal y Sedaner, nos dicen los relatos que se llamaban; ardían con la misma llama de espíritu que su padre. Pero si bien fue a Esteal a quien designo como sucesor, los rumores dicen que en verdad Sedaner era el primogenito. Pero Gander le designó otro destino a su hijo.

Pues le encargó que él y sus descendientes que colaboraran siempre con Esteal y sus hijos y que se dedicaran al desarrollo de las artes y ciencias que Gander había iniciado. Y le reveló aun secretos a los que a nadie había revelado nunca: su origen y propósitos y los planes para el pueblo de los Hijos del Mar. Mas los hijos de Sedaner guardan silencio sobre estos temas.

No obstante, algo si dijo Gander a Esteal sobre el futuro: En tanto los dos linajes, las Dos Columnas, se mantuvieran, el Reino del Mar florecería y grande seria su beatitud y poder. Pero si alguna de las Dos Columnas cayera, el Reino también lo haría. Pero en el ultimo momento Gander pareció ver algo en la lejanía y les confió a sus hijos que mas grave aun seria el peligro si los dos linajes se unieran y un fruto resultara de ello, pues el poder dividido y soportado por las Dos Columnas se mantendría, pero el poder absoluto que recayera en los hombros de cualquier mortal solo conduciría al desastre.

En ese momento Sedaner pareció contemplar lo mismo que veía su padre y le dijo que aun cuando tal desastre ocurriese, algo nuevo nacería y no todo estaría perdido. Pero él también juró por si mismo y sus descendientes mantener la promesa de no unirse con los descendientes de su hermano.

Los años pasaron y finalmente Gander murió, en una noche tranquila, cuando las estrellas parecían brillar más que nunca. Sus hijos sepultaron su cuerpo en un lugar secreto, pero en Amentah erigieron una estatua en su recuerdo. Se lo representa como un hombre saliendo del mar embravecido y llevando rayos en sus manos, en recuerdo de su amor por la Luz y su misterioso origen.

Esteal expandió el reino fuera de los límites de la isla y llevó a cabo grandes obras que luego continuaron sus descendientes, que fueron numerosos. Sedaner colaboró con él y se dedicó por entero a la misión encomendada por su padre y él mismo se volvió muy diestro en muchas de las cosas secretas que le habían sido confiadas por Gander. Tuvo pocos descendientes y lo mismo sus sucesores, pero cada generación parecía compensar la escasez con el esplendor de mente y espíritu. Antes de morir Sedaner fundó una Orden para que los secretos de su padre no se perdieran en el olvido y la relación entre la Orden y los descendientes de Sedaner siempre fue muy estrecha.

La historia se transformó en leyenda y la leyenda en mito. Todos estos hechos fueron convertidos en relatos para niños y en el Reino del Mar pocos lo tenían en cuenta. El juramento de las Dos Columnas se mantuvo, pese a todo y el Reino creció hasta que su influencia se hizo sentir en todo el orbe. A pesar de todo ambos linajes nunca se unieron pero siempre actuaron al unísono y donde los hijos de Esteal dirigían su voluntad y propósito, los hijos de Sedaner fortalecían y desarrollaban con tenaz resolución sus objetivos.

Los otros pueblos de la Tierra reverenciaron a los Señores del Mar y a su Rey, al que llamaron Poseidón, Amo del Océano y Amentah, su morada, era conocida como Poseidonis.

Y los años pasaron…

2 comentarios:

  1. annayra dijo...

    Bueno, nada, te conectaste un segundo , me tiraste el blog y te fuiste...

    Y q se yo. Ya dije lo que tenía que decir.

  2. Pandora dijo...

    Dormiste este blog.
    Despertalo, salamin.
    Besorme~


    Pd: /me no funciona después de pasar 8 hs en la semioscuridad de Puán.